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Perspectiva

El New York Times admite la participación directa de EE.UU. en la guerra en Ucrania

24ª Brigada Mecánica dispara un obús autopropulsado Giatsint-S de 152 mm hacia posiciones rusas cerca de la ciudad de Chasiv Yar, Donetsk, Ucrania, 20 de agosto de 2024 [AP Photo/Oleg Petrasiuk]

El domingo, el New York Times publicó un artículo extenso sobre la participación en la guerra en Ucrania bajo el título “La asociación: la historia secreta de la guerra en Ucrania”, que admite que “Estados Unidos se entretejió en la guerra de manera mucho más íntima y amplia de lo que se entendía anteriormente”.

“Estados Unidos” estuvo “involucrado en la muerte de soldados rusos en suelo ruso soberano”, afirma el reporte del Times.

El artículo es una admisión de que Estados Unidos libró, y está librando, una guerra no declarada, no autorizada e ilegal contra Rusia. Deja claro que los oficiales estadounidenses, algunos desplegados dentro de Ucrania, han estado seleccionando objetivos para ataques y autorizando ataques individuales, convirtiéndolos, a todos los efectos, en combatientes.

El artículo documenta cómo, en el transcurso de la guerra, la Administración de Biden violó sistemáticamente sus propias restricciones sobre la conducción de la guerra, hasta el punto de autorizar ataques en territorio ruso, utilizando armas estadounidenses y bajo las órdenes de comandantes estadounidenses.

El informe del Times explica que los oficiales estadounidenses decidieron cuáles tropas rusas y objetivos civiles serían atacados, transmitieron sus coordenadas al ejército ucraniano y luego autorizaron los ataques utilizando armas proporcionadas por las propias potencias de la OTAN. Informa que soldados estadounidenses y británicos fueron desplegados en Ucrania para dirigir personalmente las operaciones de combate.

El artículo presenta una imagen de la guerra de Ucrania en la que el ejército estadounidense planificó todo, desde movimientos estratégicos de tropas a gran escala hasta cada ataque individual de largo alcance. Como explica el artículo, “los oficiales estadounidenses y ucranianos planearon las contraofensivas de Kiev. Un vasto esfuerzo de recopilación de inteligencia estadounidense guio la estrategia de batalla general y canalizó información precisa de selección de objetivos a los soldados ucranianos en el terreno”.

El centro de mando estadounidense en Wiesbaden, Alemania, “supervisaría cada ataque HIMARS [misil de largo alcance]” contra las tropas rusas. Los oficiales estadounidenses “revisarían las listas de objetivos de los ucranianos y les aconsejarían sobre el posicionamiento de sus lanzadores y el momento de sus ataques”.

Tan estricta fue la supervisión de los Estados Unidos que “se suponía que los ucranianos solo debían usar las coordenadas proporcionadas por los estadounidenses. Para disparar una ojiva, los operadores de HIMARS [misiles] necesitaban una tarjeta de llave electrónica especial, que los estadounidenses podían desactivar en cualquier momento”.

Como explica el relato del Times, “Cada mañana, los oficiales militares estadounidenses y ucranianos establecían prioridades de selección de objetivos: unidades rusas, equipos o infraestructura. Los oficiales de inteligencia estadounidenses y de la coalición buscaban imágenes satelitales, emisiones de radio y comunicaciones interceptadas para encontrar posiciones rusas. La Fuerza de Tarea Dragón luego les daba a los ucranianos las coordenadas para que pudieran dispararles”.

Como resultado de este acuerdo, el ejército de los Estados Unidos era, en palabras de un funcionario de inteligencia europeo citado en el artículo, “parte de la cadena de muerte”, es decir, tomaba decisiones sobre qué tropas e infraestructura rusas serían atacadas.

Entre los objetivos proporcionados por Estados Unidos a las tropas ucranianas se encontraba el Moskva, el buque insignia de la flota del mar Negro, que fue atacado y hundido el 14 de abril de 2022. EE.UU. también proporcionó coordenadas para un ataque con misiles de largo alcance en el puente de Kerch desde la parte continental de Rusia hasta Crimea. Por primera vez, el Times informa que el ataque ucraniano contra el arsenal Toropets 2024 al oeste de Moscú fue dirigido por la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés). Como explica el artículo, “los oficiales de la CIA compartieron información de inteligencia sobre las municiones y vulnerabilidades del depósito, así como sobre los sistemas de defensa rusos en el camino hacia Toropets. Calcularon cuántos drones requeriría la operación y trazaron sus tortuosas trayectorias de vuelo”.

El artículo señala los extremos a los que llegaron los oficiales estadounidenses para disimular que estaban dirigiendo la guerra. Como explica el Times, “Las ubicaciones de las fuerzas rusas serían ‘puntos de interés’. Como explicó un funcionario citado en el artículo: “Si alguna vez te hacen la pregunta: ‘¿Pasaste un objetivo a los ucranianos?’ legítimamente no puedes estar mintiendo cuando dices: ‘No, no lo hice’”. El Times escribió que “se producían casi semanalmente ataques con el HIMARS que resultaron en 100 o más muertos o heridos rusos”.

Resultó igual de importante, como también admite el artículo del Times, que un número no revelado de tropas estadounidenses en servicio activo fueron desplegadas en Ucrania. “Una y otra vez, el Gobierno de Biden autorizó operaciones clandestinas que previamente había prohibido. Los asesores militares estadounidenses fueron enviados a Kiev y luego se les permitió viajar más cerca de los combates”. Y el ejército británico “había colocado pequeños equipos de oficiales en el país después de la invasión”.

Además, el artículo proporciona amplios detalles sobre los conflictos entre varios funcionarios estadounidenses y ucranianos, y dentro del propio ejército estadounidense, sobre la dirección de la guerra. Si surge un tema único y unificado de estos diversos conflictos y desacuerdos, es la presión constante de los Estados Unidos para que Ucrania movilice a una parte más amplia de su población, y en particular a más y más jóvenes, para luchar y morir en la guerra liderada por los Estados Unidos.

El artículo relata la demanda del general Christopher Cavoli, entonces comandante supremo aliado de la OTAN para Europa, de “poner a sus jóvenes de 18 años en juego”. Señaló la demanda del secretario de Defensa estadounidense Lloyd Austin al presidente ucraniano Zelenski de dar “el paso más grande y audaz y comenzar a reclutar a jóvenes de 18 años”. Como se quejó un funcionario estadounidense, “no es una guerra existencial si no hacen que su gente combata”.

De hecho, no es una “guerra existencial”. No es una guerra de autodefensa. Es una guerra entre Estados Unidos y la OTAN, dirigida y liderada por oficiales de la OTAN, en la que los ucranianos ponen los muertos.

Este informe contradice casi todo lo que la Administración de Biden y el propio New York Times le habían dicho al público sobre la guerra de Ucrania desde que comenzó hace más de tres años.

La posición oficial de la Casa Blanca durante toda la Administración de Biden fue que “la OTAN no está involucrada” en la guerra en Ucrania, como declaró la portavoz de la Casa Blanca Jen Psaki en 2022. “No es una guerra por delegación”, dijo Psaki, “Esta es una guerra entre Rusia y Ucrania”. Aquellos que afirmaban lo contrario estaban, en palabras de la Casa Blanca, “repitiendo la retórica del Kremlin”.

El New York Times apoyó sistemáticamente las falsas afirmaciones de la Administración de Biden sobre el grado de participación de Estados Unidos en la guerra, tildando de “propaganda rusa” las afirmaciones verdaderas de que Estados Unidos estaba librando una guerra contra Rusia. Como escribió el Times el 20 de marzo de 2022, “Usando un aluvión de falsedades cada vez más extravagantes, el presidente Vladímir V. Putin ha creado una realidad alternativa, una en la que Rusia está en guerra no con Ucrania sino con un enemigo más grande y pernicioso en Occidente”.

Pero el Times no intenta reconciliar su propia admisión ahora de que “Estados Unidos se entretejió en la guerra de manera mucho más íntima y amplia de lo que se entendía anteriormente” y su declaración anterior de que las afirmaciones de la participación estadounidense en la guerra constituyen una “realidad alternativa”.

Para ser franco, el New York Times mintió deliberadamente al público estadounidense durante años.

¿Por qué el Gobierno de Biden se involucró en una guerra contra Rusia sin decírselo al pueblo estadounidense? ¿Y por qué el Times, que obviamente sabía todo esto en tiempo real, nunca se lo dijo al público?

En War, el libro del periodista Bob Woodward sobre la Administración de Biden, el asesor de Seguridad Nacional Jake Sullivan explicó el raciocinio de la Administración de Biden sobre la guerra de Ucrania:

Biden sintió que su capacidad para apoyar realmente a Ucrania por completo, respaldarlos con armas y los consiguientes niveles de asistencia, se basaba en su capacidad para tranquilizar al pueblo estadounidense de que no iban a arrastrar a su país a esa guerra. El presidente esencialmente ha creado la estructura de permisos necesaria para un apoyo estadounidense sostenido a Ucrania.

En otras palabras, la capacidad de los Estados Unidos para librar una guerra con Rusia se basaba en que el público estadounidense no sabía que los Estados Unidos estaban librando una guerra contra Rusia. Y el Times vio como su deber permitir esta guerra encubriendo el alcance real de la participación de Estados Unidos.

Si el Times hubiera reconocido hasta qué punto Washington estaba dirigiendo la guerra, habría estallado la burbuja propagandística de que Ucrania estaba librando una “lucha por la democracia” defensiva contra la “guerra de agresión no provocada” de Putin. El hecho es que la guerra fue y sigue siendo una guerra imperialista dirigida por Estados Unidos destinada a subyugar a Rusia al estatus de semicolonia y a tomar el control de recursos naturales clave y territorios geoestratégicamente significativos en un nuevo reparto del mundo.

The Times no es un periódico en un sentido estricto del término, como una especie de “cuarto poder” que informa de forma independiente según el interés público. Es la publicación cuasi oficial de secciones del Estado. Como tal, sus revelaciones y mentiras están dictadas por los intereses de esas facciones.

Las mentiras del Times deben contrastarse con la cobertura del World Socialist Web Site. Todos los principales puntos admitidos tardíamente por el Times fueron informados en tiempo real por el WSWS. Desde la invasión de 2022, el WSWS se refirió constantemente a la guerra en Ucrania como la “guerra de Estados Unidos y la OTAN contra Rusia en Ucrania”, una caracterización que es completamente consistente con el último informe publicado en el New York Times .

El legado duradero de la guerra de Ucrania, más allá del incontable número de vidas ucranianas y rusas perdidas, que colectivamente suman cientos de miles, es la ruptura de una prohibición efectiva, vigente desde el final de la Segunda Guerra Mundial, de una guerra directa librada por Estados Unidos contra un Estado con armas nucleares.

Cualquiera que sea el curso futuro de la guerra de Ucrania, que está lejos de ser seguro a pesar de los esfuerzos de la Administración de Trump para reenfocar los recursos estadounidenses en la guerra con China, se ha sentado un precedente. En el caso de que la Administración de Trump provoque una crisis en el estrecho de Taiwán, o en cualquier otro lugar del mundo, se invocará este precedente como base para una escalada militar cada vez mayor.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 31 de marzo de 2024)