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Perspectiva

La campaña de Will Lehman gana un amplio apoyo de trabajadores mientras el DSA la calumnia

Will Lehman

El lanzamiento de la campaña de Will Lehman para presidente del sindicato automotor United Auto Workers (UAW) es un evento político de gran importancia para toda la clase trabajadora. Lehman, un trabajador de Mack Trucks, se postula con el fin de organizar una rebelión de las bases contra una burocracia parasitaria que ha transformado al UAW en un instrumento de la gerencia y del Estado. 

La plataforma de Lehman se centra en transferir el poder del aparato a los trabajadores en las plantas a través de una red de comités de base, poniendo fin a la colaboración corporativista, oponiéndose al veneno nacionalista que enfrenta a los trabajadores de una nacionalidad contra otras y movilizando el poder industrial de los trabajadores en defensa de los derechos democráticos y contra la guerra. 

El video inicial de la campaña, publicado en el sitio web de Lehman, WillforUAWPresident.org, ha sido visto cientos de miles de veces, y la campaña ha recibido mensajes de apoyo de trabajadores de todas las industrias y países.

Es precisamente esta respuesta la que ha provocado un ataque frenético y malicioso contra la campaña de Lehman por parte de los Socialistas Democráticos de Estados Unidos (DSA, por sus siglas en inglés), que es una facción del Partido Demócrata.

En una declaración particularmente reveladora publicada en X, Honda Wang, miembro del Comité Directivo de la Comisión Nacional de Trabajo de la DSA, escribió, respondiendo al video de la campaña de Lehman: 'dejen de enamorarse de estos locos bichos raros que destruyen sindicatos... envían a la gente a piquetes para decirles a los trabajadores que dejen de pagar las cuotas, se descertifiquen de su sindicato y formen comités con su partido... me parece un comportamiento bastante claro que busca destruir sindicatos'. 

Ignorando todos los problemas que plantea Lehman, incluida la lucha por salarios que restauren las pérdidas pasadas, una política de cero despidos, el seguro médico pagado por la empresa y la semana de 30 horas sin pérdida de salario; unir a los trabajadores a través de las fronteras contra el chovinismo nacionalista; y movilizar el poder industrial de los trabajadores para defender los derechos democráticos y oponerse a la guerra. Esto es revelador porque, para el aparato sindical, este es el meollo del asunto: los ingresos de la burocracia.  

Cabe apuntar que, de hecho, Lehman no pide a los miembros del UAW que 'dejen de pagar las cuotas'. Wang, sin embargo, afirma esto porque habla como un burócrata, furioso ante la posibilidad de que el flujo automático de dinero de los trabajadores a una burocracia que existe para vigilarlos y hacer cumplir las concesiones pueda verse amenazado.

Sin embargo, los trabajadores deben tener todo el derecho de decidir si financiarán a una organización que afirma representarlos. Si los trabajadores creen que un sindicato está luchando por sus intereses, librando una lucha real contra los despidos, la aceleración y las concesiones, pagarán las cuotas de buena gana. 

Históricamente, los socialistas y los militantes de base veían la verificación automática de cuotas con profunda sospecha porque fortalecía la independencia de la burocracia de los trabajadores que dice representar. El empleador deduce las cuotas de los cheques de pago de los trabajadores y las remite automáticamente, aislando al aparato del consentimiento activo y democrático de la base y vinculando institucionalmente al sindicato a la empresa como recaudadora de cuotas.

Las cuotas automáticas se ampliaron masivamente durante la Segunda Guerra Mundial como parte de un acuerdo corporativista más amplio. Los sindicatos, incluido el UAW, hicieron cumplir el compromiso de no huelga en tiempos de guerra y participaron en acuerdos de producción conjunta destinados a suprimir los salarios y aumentar la producción, mientras que los empleadores garantizaron el flujo ininterrumpido de las cuotas. Esto ayudó a facilitar la consolidación de una burocracia sindical procapitalista.

Cuando Wang y el DSA plantean la posibilidad de poner fin a los pagos automáticos de cuotas, lo que defienden es precisamente lo que Lehman expone en su declaración de campaña: un aparato financiero masivo basado en el dinero de las cuotas de los trabajadores, acaparado por un estrato de ejecutivos de clase media-alta. Como explica Lehman: 'Tal como está constituido actualmente, el UAW es un sindicato solo de nombre. Funciona para aislarnos, disciplinarnos y proteger los intereses de una burocracia privilegiada que está en la cama con las empresas y el gobierno”.

Lehman señala que el UAW tiene $1,1 mil millones en activos, emplea a alrededor de 1.000 personas y paga a 470 funcionarios más de $100.000 al año, incluyendo pagos al presidente del UAW Shawn Fain de $270.000, la secretaria-tesorera Margaret Mock en $247.000, los vicepresidentes promediando $235.000 y los directores regionales promediando $220.000. Estos funcionarios, señala Lehman, 'se encuentran en el 5 por ciento superior de los ingresos' y están aislados de los choques económicos que enfrentan los trabajadores. Lehman también destaca a los 500–600 'Representantes Internacionales' que ganan $ 140,000 a $160.000 para funcionar como 'policía industrial bien pagada', consumiendo '$90 a $100 millones en nómina cada año'. 

Con la instalación de Shawn Fain en 2023, en una elección caracterizada por la supresión sistemática de votantes, el DSA y su periferia fueron llevados directamente a los niveles más altos del aparato del UAW. El DSA y Labor Notes, ambos respaldaron a Fain y denunciaron la campaña de Will Lehman, oponiéndose a su llamado a comités de base y la transferencia de poder al taller mientras promovían el fraude de que Fain sería un 'reformador', una mentira que ha sido ampliamente expuesta en los últimos tres años. 

Han sido, y siguen siendo, bien compensados por sus servicios como asesores y funcionarios de la burocracia. El jefe de personal de Fain, Chris Brooks, miembro de la DSA y exredactor de Labor Notes, se embolsó $211.968 en 2024, mientras que su asistente, Jonah Furman, también salido de Labor Notes, ganó $175.318. 

La acusación de Wang sobre “destruir sindicatos' es el reflejo estándar de un aparato privilegiado que se enfrenta a un desafío de base. Para Wang y las fuerzas que representa, el sindicato es el aparato. Los trabajadores son simplemente objetos que deben ser administrados. Es por eso que equipara la organización independiente de los trabajadores para hacer valer el control democrático -sobre las negociaciones, las huelgas, las comunicaciones e incluso sobre cómo se recaudan y utilizan sus cuotas- con la 'represión antisindical'. 

El aparato que el DSA defiende con tanto ardor ha presidido la supresión sistemática de la lucha de clases durante más de cuatro décadas.

Durante este período, la huelga, históricamente el arma más poderosa disponible para los trabajadores, prácticamente desapareció de la vida estadounidense. En 1970, hubo 381 paros laborales importantes que involucraron a 1,000 o más trabajadores. Para la década de 2010, ese número se había derrumbado a un puñado por año. Esto no sucedió porque los trabajadores estuvieran satisfechos. Sucedió porque la burocracia sindical, durante décadas, sofocó todo impulso hacia la acción colectiva, transformando a los sindicatos de organizaciones de lucha en instrumentos de disciplina laboral al servicio de la gestión corporativa.

En las elecciones del UAW, Lehman se postula como representante de las bases, y es por eso que su promesa central es tratada como intolerable por el aparato y sus defensores. Como afirma Lehman: 'La verdad es que esta burocracia no se puede reformar. Hay que abolirla. Los parásitos sindicales que colaboran con la gerencia y el Estado deben ser eliminados, y los recursos del sindicato deben ser sacados de sus manos y colocados bajo el control democrático de las bases'.

Fain es el candidato de ese aparato, y sus partidarios en el DSA lo defienden porque sus propias posiciones e ingresos están ligados a la preservación de la burocracia y la supresión de la lucha de clases.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 17 de febrero de 2026)

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