Este discurso fue pronunciado por Will Lehman, candidato a la presidencia del Sindicato de Trabajadores del Automóvil (United Auto Wokers; UAW) y miembro de la Alianza Internacional Obrera de Comités de Base (AIO-CB), en la manifestación en línea del Primero de Mayo de 2026, organizada por el WSWS y el Comité Internacional de la Cuarta Internacional.
A nuestros hermanos y hermanas de todo el mundo, les envío un saludo revolucionario en nombre de la clase trabajadora estadounidense. Mi nombre es Will Lehman. Trabajo en Mack Trucks en Macungie, Pensilvania, y me postulo para presidente del Sindicato de Trabajadores Automotores Unidos (UAW) para recuperar el poder de las manos del aparato sindical corrupto y devolverlo a la planta de trabajo, donde pertenece. Me postulo en esta elección por una razón aún más importante: para unir a los trabajadores en una lucha común. Nosotros, los trabajadores del mundo, ya estamos unidos por las fuerzas globales de producción.
Lo que tenemos que hacer ahora mismo, a partir de hoy, es unirnos como una fuerza de lucha consciente. No podemos aceptar ninguna de las divisiones que los capitalistas nos imponen, ya sea por raza, religión o nacionalidad. Los trabajadores estadounidenses se están movilizando en una lucha por decenas de miles, y pronto serán cientos de miles y luego millones. Ya este año, 15.000 enfermeras en la ciudad de Nueva York estuvieron en huelga durante casi un mes. 31.000 enfermeras de Kaiser se declararon en huelga en California y Hawái. Los maestros de San Francisco iniciaron su primera huelga desde 1979. Los trabajadores graduados de Harvard se declararon en huelga indefinida. En Michigan, 1.300 trabajadores de la fábrica de autopartes Nexteer rechazaron por un 96 por ciento el contrato de concesiones del sindicato UAW, solo para que los mantuvieran en sus puestos mientras los dirigentes lo prorrogaban a sus espaldas.
En Los Ángeles, 80.000 trabajadores estaban listos para ir a la huelga cuando sus sindicatos los traicionaron en el último momento. A cada paso, las burocracias ahogan nuestra resistencia. Huelgas suspendidas, contratos traicioneros impuestos a la fuerza y siempre el mismo mensaje: aceptad este mal acuerdo, es lo máximo a lo que podéis aspirar.
El problema no es tal o cual líder sindical. Es la propia burocracia sindical proempresarial. Hay muchos de los llamados «reformistas sindicales». Los que hablan de izquierda dicen que lo único que podemos hacer como trabajadores es presionar a los sindicatos y esperar que haya mejores burócratas. ¡Se refieren a ellos mismos! Pero tan pronto como llegan al poder, actúan como los funcionarios corruptos a los que sustituyeron. El presidente de la UAW, Shawn Fain, llegó prometiendo cambios y ofreció acuerdos a puerta cerrada y huelgas falsas. El burócrata del UAW Brandon Mancilla, miembro de los Socialistas Demócratas de Estados Unidos, ordenó a los trabajadores graduados del UAW de Columbia que descartaran las demandas que protegían a los trabajadores inmigrantes.
Los Teamsters por un Sindicato Democrático en el sindicato de camioneros y el grupo New Directions en el UAW están totalmente integrados en la maquinaria sindical que está robando a los trabajadores y colaborando con Trump. La respuesta no son nuevos nombres y caras en la burocracia. La respuesta es la rebelión de las bases: que los trabajadores reconstruyamos nuestras propias organizaciones, independientes de los dirigentes sindicales que sirven a la patronal y al gobierno. Esto significa comités de base de los trabajadores, por los trabajadores y para los trabajadores, para abolir el aparato y transferir el poder a la planta de trabajo. Tenemos que revivir las viejas tradiciones de solidaridad de la clase trabajadora que han sido enterradas por las burocracias sindicales. Un ataque contra uno es un ataque contra todos. En este mismo momento, trabajadores y socialistas están encarcelados en todo el mundo por luchar por nuestra clase.
En Ucrania, Bogdan Syrotiuk, un trotskista de 26 años, enfrenta de 15 años a cadena perpetua por falsos cargos de traición. Su único delito fue oponerse a la guerra por poder de la OTAN y llamar a la unidad de los trabajadores rusos y ucranianos —los mismos trabajadores que ahora se matan entre sí en las trincheras. En Turquía, los líderes sindicales independientes Başaran Aksu y Mehmet Türkmen han sido arrestados por el gobierno de Erdoğan y más de 110 mineros del carbón turcos que caminaron 180 kilómetros exigiendo los salarios impagos fueron detenidos por la policía.
En la India, 13 trabajadores de Maruti Suzuki siguen encarcelados bajo acusaciones falsas de asesinato por organizarse contra las condiciones de explotación laboral, y llevan más de una década entre rejas. Exijo la liberación inmediata de Bogdan Syrotiuk, de los trabajadores de Maruti Suzuki, de Başaran Aksu, de Mehmet Türkmen y de todos los presos de la lucha de clases. Su encarcelamiento es un ataque contra los trabajadores de todo el mundo. Y exijo que se ponga fin a la persecución de los trabajadores migrantes.
La administración de Trump, con el respaldo de los demócratas, está deteniendo a nuestras hermanas y hermanos inmigrantes —nuestros compañeros de trabajo, vecinos y amigos— en un ataque contra toda la clase trabajadora. Es la estrategia de «divide y vencerás». Trump mintió a los trabajadores estadounidenses: convirtió a los inmigrantes en chivos expiatorios y canalizó las ganancias hacia sus amigos multimillonarios. Prometió un auge de la industria manufacturera y lo que obtuvimos fueron cierres de fábricas. Prometió derrotar a la inflación y, en cambio, nuestros sueldos compran cada día menos comida, combustible, ropa y medicinas.
Nosotros, los trabajadores, sabemos que no podemos seguir así porque lo vivimos todos los días. La guerra, la inflación y la especulación significan que nuestro salario real está cayendo, aunque trabajemos más duro que nunca. La inteligencia artificial y la robótica, en manos de los capitalistas, no nos darán más tiempo con nuestras familias con el mismo salario. Se usarán para despidos masivos y para generar más riqueza para el 1 % más rico. Mientras tanto, los capitalistas y sus gobiernos están arrastrando al mundo entero hacia la dictadura y la guerra.
Los jefes no serán quienes luchen ni mueran. Seremos nosotros. Entonces, ¿qué podemos hacer? Hace doscientos cincuenta años, al inicio de la Revolución Estadounidense, un artesano inmigrante de mi estado de Pensilvania llamado Tom Paine escribió: «Tenemos en nuestras manos el poder de comenzar el mundo de nuevo».
Hermanos y hermanas, los trabajadores del mundo sí tenemos ese poder. Somos nosotros quienes construimos todo, movemos todo, alimentamos, cuidamos y educamos a todos. Hago un llamado a todos los trabajadores para que se unan y construyan la Alianza Internacional Obrera de Comités de Base (AIO-CB) como punta de lanza de un movimiento unido de la clase trabajadora que abarque todos los sectores y países. Lo primero que debemos superar es nuestro propio miedo y nuestras dudas. Nadie hará esto más que nosotros mismos. Trabajadores del mundo, uníos. No tenemos nada más que perder, y tenemos un mundo que ganar.
(Artículo publicado originalmente en inglés el 10 de mayo de 2026)
