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Perspectiva

Trabajador de Stellantis, James Brasher, muere en el trabajo: la cuarta muerte bajo el “histórico” contrato del UAW de 2023

Centro de Distribución de Repuestos MOPAR en Center Line, Míchigan. [Photo by Stellantis ]

James Brasher, trabajador de Stellantis de 57 años con más de 30 años de antigüedad y miembro del Local 1248 del sindicato United Auto Workers (UAW), murió el sábado 1 de agosto en el Centro de Distribución de Repuestos Mopar de la empresa, en Center Line, Míchigan. Brasher es el cuarto trabajador de Stellantis y, al menos, el decimosexto miembro del UAW que muere en el trabajo desde 2022.

Se ha divulgado muy poca información al público. Una breve publicación del lunes en el sitio de información sobre fatalidades de 2026 del estado de Míchigan indicaba que Brasher estaba desechando equipo desmantelado a través de una puerta enrollable en el segundo piso del edificio cuando cayó unos 7,6 metros hacia un contenedor de basura debajo. Paul Myszenski, director de Seguridad Pública de Center Line, dijo que Brasher parecía haber muerto instantáneamente. Apresurándose a trasladarle la culpa al trabajador fallecido, Myszenski afirmó que Brasher llevaba puesto un arnés de seguridad, pero que este no estaba sujeto a una cuerda que hubiera podido evitar la caída.

Como era previsible, la automotriz global, con una capitalización de mercado de más de 21.000 millones de dólares, afirmó que “la seguridad de nuestros empleados es nuestra prioridad número uno”.

Comentando sobre una nota de prensa local, uno de los compañeros de trabajo de Brasher publicó: “El titular lo llama trabajador automotriz. Nosotros lo conocíamos como James: un esposo, un padre, un compañero de trabajo, un amigo y un ser humano. En más de 27 años trabajando en Chrysler, nunca había visto a la gerencia responder de manera tan fría ni tan descarada ante la muerte de un compañero... Ayer, a muchos de nosotros nos quedó la dolorosa sensación de que nuestro CID es todo lo que somos. Solo otro número. Solo otro nombre en la nómina. Solo otra carga que hay que borrar de los libros”.

El presidente del UAW, Shawn Fain, y el vicepresidente del UAW, Richard Boyer, emitieron el sábado una declaración conjunta que incluía las condolencias formales, pero no proponía ninguna acción. Afirmaron que el “UAW investigará y exigirá detalles a la empresa sobre exactamente cómo ocurrió esta tragedia, para garantizar que este tipo de accidente nunca vuelva a suceder”.

En realidad, las condiciones que llevaron a la muerte de Brasher son producto directo del contrato propatronal entre el UAW y Stellantis de 2023 y de la falsa huelga “Stand Up”, que involucró a menos de un tercio de sus 44.000 miembros en Stellantis. La “victoria histórica” celebrada por Fain y Boyer en noviembre de 2023 autorizó el cierre de 19 instalaciones estadounidenses, incluida la mitad de todos los centros de distribución de repuestos en todo EE.UU.

El edificio de Center Line —antigua sede nacional de Mopar— fue vendido en enero de 2025 y Stellantis lo mantiene en régimen de arrendamiento hasta la apertura de un Mega Hub automatizado en Detroit, de 388 millones de dólares, previsto para 2027. La nueva instalación, al estilo Amazon, utilizará un sistema automatizado de selección y entrega que eliminará cientos de empleos. Brasher estaba desechando mobiliario y equipo de oficina descartado de uno de los 10 centros de distribución de repuestos ya condenados al cierre.

Brasher es el cuarto trabajador de las tres grandes automotrices (GM, Ford y Stellantis) que muere bajo este contrato. El 21 de agosto de 2024, Antonio Gaston, padre de cuatro hijos de 53 años, murió aplastado en el Complejo de Ensamblaje de Stellantis de Toledo. El 7 de abril de 2025, Ronald Adams padre, reparador de máquinas de 63 años conocido como “el protector de la planta”, murió aplastado en el Complejo de Motores de Stellantis en Dundee cuando una grúa elevada se activó repentinamente durante labores de mantenimiento. El 16 de marzo de 2026, Gregory Knopf, tubero de 64 años en la Planta de Transmisiones Sharonville de Ford, en Ohio, murió cuando una prensa se activó durante un mantenimiento rutinario, una repetición prácticamente idéntica de la muerte de Adams.

Dieciséis meses después, ni MIOSHA, ni Stellantis, ni el UAW han divulgado un solo hallazgo. Su viuda, Shamenia Stewart-Adams, no ha recibido ni una carta, ni una llamada, ni una explicación. El Día de la Memoria de los Trabajadores —el mismo día en que Adams fue sepultado—, el UAW publicó un video en el que el director del departamento de Stellantis, Kevin Gotinsky, elogiaba los “esfuerzos conjuntos” con la empresa, mientras culpaba implícitamente a los propios trabajadores.

La única investigación que ha producido la verdad fue realizada por la Alianza Internacional Obrera de Comités de Base (AIO-CB). Basándose en decenas de entrevistas a trabajadores, la AIO-CB descubrió que la gerencia, con la aquiescencia del UAW, había distribuido “llaves trampa” que eludían las protecciones de bloqueo y etiquetado durante un inicio de producción apresurado. Después de que Adams muriera, la gerencia ordenó a los trabajadores devolver las llaves bajo amenaza de despido.

La muerte de Brasher se produjo dos semanas después de que los incendios forestales cubrieran el área metropolitana de Detroit con el aire más tóxico jamás registrado en una gran ciudad estadounidense. El índice de calidad del aire alcanzó 698, el 16 y 17 de julio, el peor del planeta. Aun así, se envió a los trabajadores a las plantas. Mientras los socorristas sacaban en camillas a trabajadores de fábricas llenas de humo, Fain esperó más de 24 horas antes de publicar un mensaje en Facebook “instando” a las empresas a proteger a los trabajadores. Boyer envió una carta a los locales de Stellantis afirmando que los higienistas industriales del UAW habían verificado que la calidad del aire “permanecía dentro de los límites aceptables”. El aparato conjunto de seguridad no protege a los trabajadores: certifica que el aire envenenado es contractualmente aceptable, para que la línea nunca se detenga.

Dos días antes de que Brasher muriera, el UAW celebró el 30 de julio un foro de candidatos presidenciales. El debate reveló el abismo entre Will Lehman, trabajador de Mack Trucks y socialista, y los otros cinco candidatos, todos disputándose el control de un aparato que cuenta con 1.250 millones de dólares en activos netos. Fain, bajo investigación penal federal, calificó al contrato de 2023 de “brillante”. Boyer lo defendió.

Solo Lehman rechazó esa afirmación. “No fue una huelga real. Fue un desastre. Fue una huelga de Hollywood”, dijo. Y fue el único en plantear la cifra de trabajadores muertos: “Cada año, en este país, más de 5.000 trabajadores mueren en el trabajo porque la seguridad se subordina a la ganancia. En nuestras plantas, Antonio Gastón, Ronald Adams padre y Gregory Knopf murieron aplastados bajo el contrato de 2023 que esta dirigencia calificó de 'histórico'”.

Lehman también denunció la inacción de Fain y la carta de Boyer durante la crisis de los incendios forestales, y llamó a formar comités de base con el poder de detener la producción hasta que los trabajadores decidan que las condiciones son seguras. Ninguno de los otros candidatos mencionó ni una palabra al respecto.

“Lo que necesitamos es una estrategia y una organización”, dijo Lehman en su declaración de apertura, “lucha de clases en lugar de colaboración de clases, internacionalismo en lugar de nacionalismo, comités de base en cada planta y centro de trabajo, controlados por los trabajadores, vinculados entre industrias, para abolir la burocracia y transferir el poder a la planta de producción”. Todos los demás candidatos respaldaron el régimen de aranceles de Trump, y Fain se jactó de estar “trabajando muy de cerca” con la administración.

En una declaración sobre la muerte de Brasher divulgada el domingo, Lehman afirmó que los trabajadores deben “tomar la salud y la seguridad en nuestras propias manos”. Señalando la investigación de la AIO-CB sobre la muerte de Adams, dijo: “Cualquier 'investigación' realizada por el UAW, la gerencia y las agencias gubernamentales de seguridad solo resultará en otro encubrimiento. Si la familia y los compañeros de trabajo de James Brasher han de obtener la verdad que merecen, y si los responsables han de rendir cuentas, los propios trabajadores de base tendrán que llevar a cabo una investigación”.

Instó a los trabajadores a presentarse: “Si trabajan en la instalación de Center Line o en cualquier parte de la red de Stellantis, y saben qué llevó a la muerte de James Brasher —si han presenciado recortes en la seguridad, si conocen las condiciones de ese proyecto de renovación, si han visto cosas que los supervisores y los representantes sindicales les dijeron que olvidaran—, den un paso al frente. Su identidad será protegida. No lucharán solos”.

La secuencia es condenatoria. El jueves, Lehman advirtió que el contrato de 2023 era una sentencia de muerte y nombró a los fallecidos. Fain, Boyer y los demás candidatos permanecieron en silencio. El sábado, James Brasher estaba muerto. Las declaraciones emitidas—“el UAW investigará”, “la seguridad es nuestra prioridad número uno”— siguen el mismo guion que utilizan después de cada muerte. No han producido ni un solo hallazgo, ni un solo procesamiento, ni un solo cambio en las condiciones que envían a 15 trabajadores a la tumba cada día en el matadero industrial estadounidense.

James Brasher merecía volver a casa. Su familia merece la verdad. La única manera en que los trabajadores pueden defender su seguridad y su salud es formando comités de base en cada planta, controlados por los trabajadores, con el poder de detener la producción en el momento en que las condiciones se vuelvan inseguras. Esto debe combinarse con una lucha política de la clase obrera en EE.UU. y a nivel internacional para poner fin al capitalismo, que sacrifica la vida humana al lucro corporativo todos los días.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 4 de agosto de 2026).

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