El miércoles pasado, el demócrata Xavier Becerra y el republicano Steve Hilton se enfrentaron durante 60 minutos en el primer debate cara a cara de las elecciones generales para gobernador de California de 2026, en el estudio de CNN en Burbank, California. El pasado mes de junio, los dos candidatos se destacaron como los dos que obtuvieron más votos, aunque ninguno alcanzó el 30 por ciento de los votos. Al momento de escribir este artículo, las tres encuestas independientes más recientes le dan a Becerra una ventaja promedio de aproximadamente 58 por ciento contra 35 por ciento.
El debate, a pesar de los insultos feroces y los ataques personales, puso de manifiesto a dos facciones de la misma clase dominante, dispuestas a hacer lo que sea para defender el sistema de ganancias que ha provocado la catástrofe social en California.
Los principales problemas que enfrentan los trabajadores y los jóvenes no se abordaron de manera seria. La guerra criminal de Estados Unidos e Israel contra Irán solo se mencionó en relación con los precios de la gasolina, e incluso entonces, la referencia de Becerra a la «guerra ilegal en Irán» fue solo una crítica a la forma, no al crimen en sí. El genocidio en Gaza no se mencionó en absoluto. Tampoco se mencionó la guerra de Estados Unidos y la OTAN contra Rusia en Ucrania.
California se ha convertido en un estado con un costo de vida prohibitivo, y el debate estuvo dominado por este tema. Hilton presentó los recortes de impuestos como la solución para aliviar el costo de vida, proponiendo eliminar los impuestos estatales sobre la renta para los primeros 150.000 dólares y reducir el impuesto a la gasolina. Becerra atacó el plan calificándolo de regalo para los ricos, argumentando que Hilton les daría “a los californianos más ricos, millonarios y multimillonarios, un recorte de impuestos del 40 por ciento” a costa de las escuelas, la salud y la vivienda. Sin embargo, el propio Becerra declaró que votaría en contra de una propuesta de impuesto sobre el patrimonio del 5 por ciento para los multimillonarios.
La vivienda es un problema existencial en California. Hilton propuso limitar a 50.000 dólares las tasas y regulaciones gubernamentales sobre una vivienda nueva, argumentando que “la forma más rápida de reducir el costo de la vivienda es que el gobierno deje de encarecerla”. Becerra respondió que el estado debe, al menos, duplicar el ritmo de construcción de viviendas, ampliar la ayuda para el pago inicial y evitar que los inversionistas de Wall Street superen las ofertas de los trabajadores.
Aunque a través de mecanismos diferentes —Becerra mediante la regulación y Hilton mediante la desregulación—, ambos candidatos dejan la vivienda en manos del mercado. El debate nunca cuestionó por qué el acceso a una necesidad humana básica debería depender de la capacidad de los trabajadores para comprar o alquilar una propiedad a precios determinados por los propietarios, los desarrolladores, los bancos y los inversionistas.
En cuanto a las personas sin hogar, Becerra prometió desalojar los campamentos y ampliar la asistencia para el tratamiento y la vivienda. “Nos aseguraremos de que se desalojen los campamentos”, dijo. Hilton atacó a Becerra por otorgarle a Gavin Newsom una “A” en materia de personas sin hogar y declaró que California necesitaba “un plan para cambiar la política sobre las personas sin hogar, no más de la misma política fallida”.
Pero ninguno de los dos abordó las fuerzas sociales que reproducen continuamente la situación de las personas sin hogar: la enorme concentración de riqueza junto con la pobreza masiva.
El intercambio más acalorado se produjo en torno al tema de la inmigración. Becerra denunció las deportaciones masivas y declaró que “los inmigrantes impulsan nuestro estado. Lo construyen cada día”. Sin embargo, al mismo tiempo insistió en “una reforma migratoria” que determine “quién se queda y quién se va”.
Becerra acusó a Hilton de dar la bienvenida a “inmigrantes que se parecen a ti, pero deportar a los que se parecen a mí”. Hilton calificó el comentario de “vergonzoso” e insistió en que su objetivo era “calmar los ánimos”, al tiempo que abogaba por la deportación de los inmigrantes que cometen delitos peligrosos. En última instancia, ambos partidos han deportado a millones de inmigrantes y ambos se aprovechan de la vulnerabilidad de la mano de obra inmigrante.
En cuanto a la inteligencia artificial, Hilton quiere atraer inversiones en IA y rechaza una regulación excesiva. Becerra hizo hincapié en la responsabilidad corporativa y en las «medidas de protección», citando sus demandas contra las principales empresas de tecnología. Pero ninguno de los dos abordó la cuestión social fundamental que plantea la IA: ¿quién es dueño y controla la tecnología, y quién se beneficia de su enorme potencial productivo? Los trabajadores perderán sus empleos, pero el debate trató a la IA como un instrumento para el crecimiento corporativo, ya sea regulado o fomentado.
Ambos candidatos apoyaron la ampliación del programa de créditos fiscales para el cine y la televisión de California, supuestamente para frenar la pérdida de aproximadamente 50.000 empleos en la producción del sector del entretenimiento desde 2022. Becerra declaró: “Tenemos que luchar para mantener a Hollywood en Hollywood”, mientras que Hilton prometió “reducir la burocracia y los trámites administrativos”. En realidad, los incentivos fiscales han demostrado ser una bendición para las empresas, no para los trabajadores.
La respuesta de Becerra a la crisis educativa de California fue similar. “No vemos que nuestro sistema educativo esté bien coordinado”, dijo, prometiendo reducir el “cumplimiento excesivo” y ofrecer clases de refuerzo. Hilton exigió la enseñanza de la fonética, una mayor rendición de cuentas por parte de los maestros y las escuelas, y atacó a los sindicatos de maestros. Ninguno de los dos abordó el desmantelamiento más amplio de la educación pública a través de décadas de austeridad bipartidista.
Cínicamente, ambos candidatos utilizaron el mito del “sueño californiano”. Hilton declaró a California “el estado más increíble del país más increíble de la Tierra”, antes de atacar a “este gobierno burocrático, inflado y paternalista”. Becerra recordó la llegada de sus padres con 12 dólares en el bolsillo y concluyó: “Debemos asegurarnos de no olvidar eso y luchar para mantener el sueño californiano”.
El debate reveló que ambos candidatos defienden la propiedad privada de los bancos, la industria energética, los monopolios tecnológicos o el mercado inmobiliario. No hubo ninguna referencia a expropiar ni un solo dólar de la riqueza que produce la clase trabajadora. Ambos aceptan el marco de un sistema en el que casi 182.000 californianos se quedan sin hogar en una sola noche (2025), mientras que los multimillonarios financian sus campañas.
El carácter de clase de ambos candidatos está bien documentado. La carrera de Becerra es la de un administrador profesional del Estado capitalista. Egresado de Stanford, pasó 24 años en la Cámara de Representantes, cuatro años como fiscal general de California y cuatro años como secretario de Salud y Servicios Humanos bajo el mandato de Joe Biden.
Como fiscal general de California, Becerra defendió sistemáticamente la pena capital y las sentencias de muerte frente a los recursos de hábeas corpus, y reguló las condiciones de explotación de los trabajadores, imponiendo sanciones a las empresas que violaban la ley, pero preservando el sistema corporativo que la generó. Cuando su oficina demandó a Uber y Lyft por la clasificación errónea de sus empleados, las empresas mantuvieron sus modelos de negocio y continuaron expandiendo sus ingresos y ganancias a costa de los trabajadores.
Como secretario del HHS, no desmanteló el modelo de “Contratación Directa Global y Profesional” de la administración de Trump, otro programa piloto diseñado para introducir entidades privadas con fines de lucro en el sistema tradicional de Medicare. Simplemente se le cambió el nombre a “ACO REACH” (Organizaciones de Cuidado Coordinado), un esquema que autoriza a firmas de capital privado y a empresas emergentes respaldadas por capital de riesgo a administrar la atención médica de los beneficiarios de Medicare. A menudo, estos son asignados automáticamente sin su consentimiento, y a las empresas se les permite quedarse con los fondos sobrantes como ganancia.
Becerra también supervisó la Oficina de Reasentamiento de Refugiados durante la oleada de niños migrantes no acompañados de 2021. Las colocaciones aceleradas del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) con patrocinadores pusieron a los niños en riesgo. Las investigaciones documentaron casos de niños migrantes explotados en trabajos peligrosos, como mataderos, la construcción y la industria manufacturera. Los niños vulnerables fueron incorporados rápidamente al mercado laboral y explotados.
El historial de Hilton es igualmente revelador. Fue director de estrategia del primer ministro británico David Cameron y fue el arquitecto de la “Gran Sociedad” (Big Society), bajo la cual el Estado desmanteló el estado de bienestar del Reino Unido. También trasladó el costo de la reproducción social al trabajo voluntario no remunerado y abrió los servicios públicos a contratistas privados. Varios estudios han vinculado ese programa de austeridad con cientos de miles de muertes excesivas.
Hilton luego se mudó a Silicon Valley, donde cofundó Crowdpac, una empresa respaldada por capital de riesgo. Pasó seis años conduciendo The Next Revolution en Fox News, atacando las medidas de salud pública y promoviendo políticas trumpistas. Su campaña de 2026 está financiada por multimillonarios de la tecnología como Sergey Brin, Chris Larsen, John Doerr, Joe Lonsdale y Garry Tan.
Ambos candidatos pertenecen a la capa privilegiada a la que sirven. Becerra es un propietario millonario con varios millones de dólares en activos. Sus ingresos conjuntos con su esposa, una médica, en 2024 fueron de aproximadamente 490.000 dólares.
Hilton es un multimillonario, con un patrimonio neto estimado entre 50 y 100 millones de dólares, y unos ingresos conjuntos en 2024 de aproximadamente 7,5 millones de dólares, incluyendo 6,7 millones de dólares provenientes de la remuneración ejecutiva de su esposa en Silicon Valley.
Becerra ha recaudado más de 33 millones de dólares en fondos de campaña, respaldado por comités independientes financiados por Meta, Airbnb, Chevron, McDonald’s, DaVita Dialysis, la Asociación de Agentes Inmobiliarios de California y la Tribu Indígena Pechanga. El apoyo 'sindical' que él promociona proviene del PAC de la Coalición Organizadora Regional del Suroeste del Pacífico de los Trabajadores (Laborers Pacific Southwest Regional Organizing Coalition), una burocracia sindical institucional que disciplina a la fuerza laboral a cambio de concesiones graduales.
Hilton, por su parte, ha recaudado aproximadamente 21 millones de dólares y ha aportado personalmente 190. 000 dólares.
Lo que mostró el debate es que los dos candidatos compiten por cómo administrar mejor la explotación de la clase trabajadora de California. Para los trabajadores, esto no es una competencia. Ningún candidato representa los intereses de los millones de trabajadores, jóvenes y desempleados que enfrentan viviendas inasequibles, un costo de vida en alza, servicios públicos en colapso y la amenaza de la guerra y la dictadura.
La clase trabajadora debe rechazar a todo el establishment político capitalista y construir su propio partido, sobre la base de un programa socialista, para luchar por la expropiación de los bancos y las corporaciones, la reorganización de la producción para satisfacer las necesidades sociales y la unidad internacional de la clase trabajadora contra la guerra y la dictadura.
(Artículo publicado originalmente en inglés el 5 de octubre de 2026)
